Cuando los problemas sexuales empiezan a afectar a tu bienestar
Las dificultades sexuales no solo afectan al momento íntimo.
Muchas veces terminan afectando también:
- a la autoestima, a la seguridad personal, a la relación de pareja, a la confianza, al deseo, y a la forma de vivir la intimidad.
Muchas personas sienten:
- miedo a “fallar”,
- ansiedad anticipatoria,
- presión,
- culpa,
- vergüenza,
- bloqueo,
- o dificultad para disfrutar de la sexualidad con naturalidad.
Y aunque estos problemas son mucho más frecuentes de lo que parece, muchas personas tardan mucho tiempo en pedir ayuda.
A veces por miedo.
Otras veces porque creen que “deberían poder solucionarlo solos”.
Pero los problemas sexuales tienen solución.
Y comprender qué está ocurriendo suele ser el primer paso para empezar a recuperar bienestar y tranquilidad.
La sexualidad no es solo una función física
La sexualidad humana es mucho más que el acto sexual.
Tiene relación con:
- el deseo, la autoestima, la comunicación, el vínculo emocional, la seguridad,
- el placer,
- la intimidad,
- y la forma en que cada persona vive su cuerpo y sus relaciones.
Tal como señalan los principales enfoques actuales en sexología, la sexualidad humana no pertenece únicamente al “instinto”, sino también al mundo emocional, relacional y afectivo.
Por eso, muchos problemas sexuales no tienen únicamente una causa física.
Con frecuencia intervienen también:
- ansiedad,
- miedo,
- experiencias negativas,
- inseguridad,
- autoexigencia,
- problemas de pareja,
- estrés,
- vergüenza,
- dificultades de comunicación,
- o creencias negativas sobre la sexualidad.
